Cerro Huenes – Tamboril – Gordo – Pico de la Carne

Boca de la Pescá

Vaya vaya la que nos ha caído hoy, desde chirimiri, agua, granizo y luego niebla, con el consiguiente lío que nos hemos montado arriba en el cerro de huenes.

Salimos hoy Javier y yo por el cambio del miércoles y decidimos ruta sobre la marcha, ¿donde vamos?, vamos a hacer el Tamboril, pues vamos¡, dice Javier. Así que nos vamos desde la Zubia por el camino de los Pinos hasta el hervidero donde nos encontramos los primeros indicios de como estaba el día. Justo en la subida de Macareno, un Nissan Navara empotrado en uno de los arcenes de la subida, con las ruedas colgando…. y ni 2 forestados y nosotros dos hemos podido sacarlo de ahí. Así que con todo nuestro dolor seguimos subiendo porque el día no pintaba fino.

Seguimos hasta el canal de la espartera y ahí primeras aguas menores, que conforme caían se iban evaporando… eso se llama buena refrigeración. Seguimos hasta le puente de los siete ojos y ahí nos cruzamos con ganado que bajaba de la cortijuela, raro porque nunca había visto bajar ganado por ahí, pero bueno, seguimos hasta cortijuela y antes de llegar nos desviamos para coger la pista que nos dejará en el Collado, donde nos tiraremos por la veredilla de arena que nos deja en la rambla.

En la rambla, empezamos muy bien, pero de repente la rambla se convierte en un verdadero “acantilado” por el torrente de agua que llevaba, pero nosotros ni cortos ni perezosos seguimos por el torrente con las bicis por encima del rio hasta coger el carril de fuente fría.

Ahí justo empieza a llover más fuerte, así que nos paramos y ponemos chubasqueros y de repente el agua se convierte en granizada de limón que caía fuerte y que nos acompañó la hora larga sin parar y dandole duro.

Cogemos el desvío al cerro de Huenes y ni se nos pasa acercarnos por que no se veía ni 3 en un burro así que seguimos para el Cerro del tamboril mediante el GPS, porque el carril ni se veía. En un principio creemos que hemos llegado, pero la niebla lo escondía y nosotros pensábamos que era otro que, al acercarnos, lo vemos más claro que era otro, el de atrás.

Nos acercamos e intentamos subirlo pero ná de ná, no se veía nada aún subiendo a la cima. Bajamos rápido porque se nos iba echando el tiempo encima y nos vamos por GPS a buscar la vereda del pico de la carne, y ahí viene el lío, la niebla nos la juega por el pinar y no vemos la vereda, nos la pasamos y se nos lía porque nos metemos en un barranco de donde nos cuesta salir mínimo 35 minutos que estamos dando vueltas, sin ver ná de ná y con la tarde cayendo.

Al final y gracias a una inspiración divina, abre un poco el día y vemos por fin donde estamos, vemos la vereda, y nos vamos por ella para bajarla cuanto antes.

Ya bajándola, hay tramos que si o si te tienes que bajar, pero en sí la vereda está muy bien aunque muy técnica.

Una vez hecha y con la noche pegando detrás de las orejas, nos vamos rápido al puente de los 7 ojos y de ahí nos vamos cada uno a nuestra casa con 3 kilos más de peso por el agua recogida por nuestros maillots….

Otra más¡

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